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VI.
EL VERDADERO PUEBLO DE DON QUIJOTE: LA PUEBLA DE ALMORADIEL
El punto de bifurcación de estos dos caminos estaba, y podemos decir que sigue estando, porque queda gran parte de su explanación, en El Toboso como puede comprobarse en el libro «tinerarios dg los caminos de España», de Juan Villuga, editado en el siglo xvi. Con lo que llevo expuesto en este capítulo, se puede deducir, con sólo los datos que, implicitamentg da el Persiles, que el pueblo «de cuyo nombre no me acuerdo o no quiero acordarme», está a menos de 10 kilómetros de Quintanar de la Orden, puesto que tardan en llegar a él los peregrinos, menos de una jornada, y las jornadas son, según ellos se han propuesto, de dos o tres leguas diarias, que equivalen a 8 o 12 kilómetros. También ha de estar entre Quintanar de la Orden y El Toboso en el itinerario de las «carreteras» del siglo xvi. Estas condiciones las tiene únicamente La Puebla de Almoradiel, que es, por lo tanto, el verdadero pueblo de los héroes. De los textos de estos dos libros, El Quijote y el Persiles, se deduce, por los datos que implícitamente se dan en ellos, que el pueblo de Don Quijote y Sancho ha de reunir treinta y cuatro condiciones que a continuación expongo una por una. Serrano Vicens autor de «Ruta y patria de Don Quijote», señala seis condiciones de estas treinta y cuatro, pero apoyándose solamente en que Sancho exclama «¡Voto a Rus!» decreta, sin más ni más, que el pueblo tan buscado es Santa Marla del Campo Rus; el gran cervantista Astrana Marín da una sola condición, que tenemos en cuenta, la núm. 32; Angel Sepúlveda Nieto, en una tesis presentada en la Universidad en el año 1980, cuando era estudiante de 1º de Filología, conocedor de mis estudios sobre La Puebla de Almoradiel y de mi rotunda afirmación de que este es el pueblo de Don Quijote, adujo once condiciones más, y yo encontré dieciséis, lo que da un total, como he dicho, de treinta y cuatro. 1. Ser un pueblo manchego y más bien pequeño. (Serrano Vicens.) 2. Estar emplazado en La Mancha Alta. (Serrano Vicens.) 3. Tener hacia el noreste alguna elevación del terreno. (Serrano Vicens.) 4. Quedar a una distancia de 80 a 90 kilómetros de los lugares más inmediatos en que aún vegetaban las hayas en aquel siglo. (Serrano Vicens.) 5. Tener arroyo en las afueras del pueblo. (Se rrano Vicens.) 6. Tener, asimismo, en sus afueras un prado cercano a la iglesia. (Serrano Vicens.) 7. Tener unas eras a la entrada del pueblo viniendo a él por el norte. 8. Esta situado al norte del camino de Toledo a Murcia y a poca distancia de éste. 9. Tener un molino o varios de agua al sur de este camino. 10. No tener en aquel tiempo molinos de viento ni batanes. 11. Estar ubicado próximo a El Toboso y a Quintanar. 12. Que yendo del lugar «a la hora de la mañana» hacia Puerto Lápice o hacia Campo de Criptana, por los caminos lógicos, les diera el sol de soslayo. 13. Que hubiera alguna razón lógica para que se encontrara un rebaño de ovejas de Quintanar en las proximidades de Quero. 14. Que el camino por el que viene el paje que envían los duques pase lógicamente por el río en las proximidades del pueblo. 15. Llegar lógicamente por el norte a Campo de Criptana. 16. Que su «derrota y camino», en sus dos primeras salidas, pudiera ser por el campo de Montiel. 17. Tener grandes encinas. (Angel Sepúlveda.) 18. Tener una fuente o pozo que se seque en el verano. (Angel Sepúveda.) 19. Tener rollo o picota. (Angel Sepúlveda.) 20. Tener prado concejil. (Angel Sepúlveda.) 21. Tener pesca el río y no estar acotado. (Angel Sepúlveda.) 22. No tener caza mayor. (Angel Sepúlveda.) 23. No tener ventas en su término. (Angel Sepúlveda.) 24. No estar muy lejos de Miguelturra. (Angel Sepúlveda.) 25. Tener escasa agua dulce. (Angel Sepúlveda.) 26. Estar situado a casi igual distancia de Madrid y de Toledo. (Angel Sepúlveda.) 27. No haber sido mencionado en toda la obra. (Angel Sepúlveda.) 28. Estar situado, yendo por los Caminos Reales o «carreteras» de entonces, entre Quintanar de la Orden y El Toboso. 29. Que desde él, pudiera el Bachiller Sansón Carrasco, encontrar armas adecuadas con facilidad. 30. Que Sansón Carrasco, siendo Bachiller y Cura, no titular de su pueblo, se dedique a algo o esté destinado en algún lugar próximo, que le permita pasar mucho tiempo en su casa. 31. Que haya un motivo para ser llamado por Sancho unas veces pueblo y otras aldea. 32. Tener camino abierto a Andalucía. (Astrana Marín.) 33. Que «forzosamente» hubiera que pasar, en el siglo xvi, por su plaza para ir de Quintanar a Valencia. 34. Que esté situado a menos de 10 kilómetros de Quintanar de la Orden. A continuación expongo el por qué de estas razones. 1. Ser un pueblo manchego y más bien pequeño. (Serrano Vicens). Cervantes le denomina, indistintamente, unas veces lugar, otras aldea y otras pueblo. En las «relaciones de los pueblos de Felipe II» se dice en el año 1575, «el número de vecinos que hay en esta villa al presente son trescientos y setenta poco más o menos». En 1832, tenía 3.329 habitantes y en 1952 llegó a 6.789. Hoy tiene algunos menos. El Quijote se publicó en 1605 y, naturalmente, fue escrito antes, cuando tenía Puebla de Almoradiel «trescientos y setenta vecinos». 2. Estar emplazado en La Mancha Alta. (Serrano Vicens). Al norte de su término municipal hay cotas de más de 720 metros. Basta con mirar su situación en un plano cualquiera. Cervantes en un soneto que atribuye a un «discretísimo» académico de Argamasilla, dice de Don Quijote que «del se precia, más que de Grecia ni Gaula la Alta Mancha». 3. Tener hacia el noreste alguna elevación del terreno. (Serrano Vicens). En el caíptulo LXXII Don Quijote se encuentra con don Alvaro Tarfe en una venta y éste dice que va a Granada y aquél que va «a una aldea que está aquí cerca, de donde soy natural».
Dice después el libro «..., subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea ... », y así es, yendo hacia el pueblo por el camino de Villa- nueva se sube una cuesta desde donde se descubre Puebla de Almoradiel. (Fotos 7 y 8.) Hoy la iglesia conserva el ábside y parte de la nave de estilo gótico, que ya existía en el xvi. Lo demás de ella es posterior y en la fuerte torre hay una ventana renacentista. En la clave del arco de entrada hay una inscripción que dice «año de 1765». 4. Quedar a una distancia de 80 a 90 kilómetros de los lugares más inmediatos en que aún vegetaban las hayas de aquel siglo. (Serrano Vicens). Serrano Vicens, que hace en su citado libro un estudio de los árboles nombrados por Cervantes, señala esta condición que tiene Santa María del Campo Rus, patria chica, en su estudio, de Don Quijote. Puebla de Almoradiel, por estar situado en el mismo paralelo, también la tiene. 5. Tener arroyo en las afueras del pueblo. (Serrano Vicens). El río Gigüela, que en el verano apenas lleva un hilo de agua, dista del pueblo, en su parte más próxima a él, poco más de 1 kilómetro. Aquí están los molinos del Zurrón y del Pintado, que, en el siglo xvi tenían el mismo nombre. Por delante del Zurrón cruza al otro lado del río la Vereda Real, camino lógico del paje que mandan los duques. Por aquí debió encontrar éste a Sanchica Panza, lavando en el río, que le acompaña hasta el pueblo. Recorriendo estos lugares he tenido la suerte de encontrar a Anastasio Cicuéndez y Manuel Cicuéndez, molineros, propietarios, respectivamente, por herencia de sus abuelos, de los molinos citados, que todavía siguen moliendo. Pronto nos hacemos amigos y me invitan a rico chorizo casero y buen vino de su cosecha. Me dicen que el camino por el que preguntamos, se llama efectivamente, de Toledo a Murcia y también camino viejo de Madrid y camino travesero. Está claro mirando un mapa, que como vía local no tiene sentido. Los mismos nombres darán a este camino, horas después, no pocos indígenas que encontramos en la gran llanura. Anastasio y Manuel me Recomiendan que vea al cura don Fernando Rodríguez Villafranca, que sabe mucho de historia y de cosas del pueblo y que además, dicen, es un santo. Don Fernando me recibe en su casa, cordial y amabilísimo, con la naturalidad del hombre culto y sencillo. Tiene un ejemplar del libro Prelaciones de los pueblos de España ordenadas por Felipe II», cuya Existencia habíamos olvidado, y otro ejemplar de «los pueblos de la provincia de Toledo hasta finalizar el siglo xviii» que no conocíamos. Don Fernando no sospecha que es paisano de Don Quijote y Sancho. cuando se lo digo no puede evitar un gesto escéptico que me parece natural. Me acompaña a la Iglesia a recorrer las calles. Puedo afirmar, después de este paseo, que, efectivamente, sabe mucho de la historia del pueblo y de otras muchas cosas. Al despedirme, me regala un ejemplar del libro «La Puebla de Almoradiel. Relación de datos para su historia» y otro de «El Ilustrísimo don Francisco Manuel de Mercadillo», de los que el autor. Le debo muchos datos importantes. 6. Tener, asimismo, a la entrada del pueblo, un prado cercano a la Iglesia (Serrano Vicens). En el capítulo LXXIII dice Cervantes: «... y a la entrada del pueblo toparon en un pradecillo rezando al cura y al bachiller Carrasco». ¿No se inspiraría Cervantes, para crear el perso- naje del bachiller Sansón Carrasco en el otro bachi- ller de Puebla de Almoradiel que se cita en las «Relaciones de los pueblos de Felipe II», que es fraile de Uclés y por eso está rezando con el cura? Dicen éstas así, en su capítulo 38: «así mimo dixeron que en esta villa hubo un hombre que había por nombre el Bachiller y a lo mismo que fue fraile del convento de Uclés, el cual fue único en el arte de todas las ciencias y en griego y sacando el convento de Uclés piedras de una fortaleza para edificar el con- vento sacaron muchas piedras escritas y no se halló quién las aclarase lo que decían sino él.» Pregunto a los ancianos Fortunato Verdugo, de 80 años, y otros, de edad próxima a la de éste, nos dicen que había prado al norte de la Iglesia. Ellos lo han conocido y hoy está tapado por las casas construidas sobre él en los últimos cincuenta años. 7. Tener unas eras al norte del pueblo y en sus afueras. En el capitulo LXXIII dice Cervantes cuando Don Quijote y Sancho llegan al pueblo: «A la entrada del cual, según dice Cide Hamete, vio Don Quijote que en las eras del lugar estaban riñendo dos muchachos ... » Nosotros, como Don Quijote y Sancho, lo primero que encontramos a la entrada del pueblo son unos muchachos que están jugando junto a unas casas. Les preguntamos por las eras que, según nosotros, deberían estar próximas al terreno en que nos encontramos: -Sí señor, nos dicen, aquí en esta tierra había una, la de Juanito, que levantaron hace tres años y después la han arado. Más allá, cerca de ésta, había otras. Preguntamos a un grupo de mujeres y hombres, ya mayores, que están tomando el sol, a la puerta de sus casas, en la calle del Rollo, llamada así porque en ella estuvo el rollo que ellos han conocido, ya caído, con sus piedras amontonadas. También nos dicen que en esta parte del pueblo, al norte, ellos han conocido tres eras, la de Juanito, la de Anscimo y la de Angulo, pero se las están comiendo las casas. Hay que tener en cuenta que el pueblo ha crecido de 300 vecinos a casi 7.000 habitantes. 8. Estar situado al norte del camino de Toledo a Murcia y a poca distancia de éste. Don Quijote «gran madrugador y amigo de la caza» conoce bien los alrededores de su pueblo. Cuando llega por la Vereda Real, al molino del padre Juan, llamado en su tiempo de Mingo Lucas, toma el camino directo del molino al pueblo y en el cruce de éste con el de Toledo a Murcia tiene la aventura de los mercaderes, de la que queda caído y maltrecho, pues «dos millas» antes del punto de la aventura, capítulo IV, «... llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego, soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de la caballerizas. Efectivamente, a dos millas, casi justas, del sitio de la aventura, como podréis ver sobre las hojas del Instituto Geográfico números 687 y 688 más cómodamente que sobre el terreno, el camino que sigue Don Quijote, la Vereda Real que pasa por Quero, se divide en cuatro que le llevan al pueblo; los dos primeros, el de Mingo Lucas y el de Ventilla, por la Vereda Real de Soria; otro, el de la Tuerca, por la margen izquierda del río, y otro el que toma Rocinante, más directamente al pueblo. Pedro Alonso «su vecino», le encuentra allí, le sube sobre su jumento, y «llegaron al lugar a la hora que anochecían. Asi tenía que ser, pues Don Quijote tiene esta aventura cuando lleva andados, en aquel día, 39 kilómetros según nuestro estudio, pues viene de Puerto Lápice.
que tenía el pueblo, en su orden, río Gigüela abajo y también, el paso del Camino de Toledo a Murcia, entre los de El Zurrón y el de la Orden. Copio a continuación, literalmente, la lista de éstos: «Molino del Cernero (hoy le llaman Cervero). • el Tarahay • el Regolso • la Carpinterd • el Blanquillo • el Nuevo • el Pintado • el Zurrón. Más abajo, en un vado que se dice Tajahierro, por do pasan todos los cosarios que vienen de Murcia y Cartagena para Toledo, están: Molino de la Orden • de Botiguera • el Viejo • la Ortiza • de dolía Sol • de El Viejo.» 9. Tener uno o varios molinos de agua al sur de este camino. El molino tiene que ser de agua, pues si fuera de viento, Don Quijote lo conocería por estar situado en su pueblo y no confundiría estos molinos con gigantes. Los molinos de viento se empezaron a construir en España en 1575 por imitación de los de Holanda. En Puebla de Almoradiel, los hubo mucho después. «Pedro Alonso, su vencino», que vuelve (al pueblo) de llevar una carga al molino, encuentra al héroe en el camino de Toledo a Murcia, luego viene del sur, de un molino que esté al sur de este camino. 10. No tener en aquel tiempo, molinos de viento ni batanes. Acabamos de dar la razón por la que no había molinos de viento. Tampoco batanes, pues Don Quijote en la Aventura de los Batanes dice no conocerlos. «Las relaciones de los pueblos de Felipe ll», que relatan cuidadosamente todos los bienes del lugar, no los nombra, luego no los había. 11. Estar ubicado próximo a El Toboso y a Quintanar de la Orden. Dice El Quijote: «En un lugar, cerca del suyo, había una moza labradora... (Dulcinea del Toboso». Capítulo 1, y después, Sancho se extraña de no conocer a Dulcinea «aunque vivía tan cerca del Toboso». Capítulo XIII. Puebla de Almoradiel dista de El Toboso 13 kilómetros en línea recta, lo que bien puede estimarse como próximo, y más si consideramos que, como hemos visto en documentos de la época, los pueblos pequeños de esta región tenían que adquirir muchos artículos, hasta de primera necesidad, en los pueblos próximos más importantes. El Toboso tenía entonces un auge que ha perdido, porque estaba situado en la vía más importante de aquellos contornos, desviada ahora por Quintanar a Mota del Cuervo, y, problablemente también, en el antiguo camino de Andalucía a Cataluña por Cuenca, que, parece, iba por Campo de Criptana a El Toboso y seguía a los Hinojosos. Hoy, extraña ver en la carretera de Puerto Lápice, Herencia, Campo de Criptana, Pedro Muñoz, Mota del Cuervo, los hitos kilométricos 271, 277 .... 300, 316, etc., y esto es porque tiene el nombre de Carrete- ra Nacional de Córdoba a Tarragona por Cuenca, desviación probable del antiguo camino. Así pues, Sancho conocía bien El Toboso y de ahí su extrañeza por no conocer a Dulcinca. Estas razones hacen más comprensible la irónica frase de Cervantes: «la gran ciudad del Toboso».
«Aprovechándome, pues, desta verdad, digo que el hermoso escuadrón de los peregrinos, prosiguiendo su viaje, llegó a un lugar, no muy pequeño ni muy grande, de cuyo nombre no me acuerdo, y en mitad de la plaza del, por quien forzosamente habían de pasar ... ». Los peregrinos tienen que pasar por el lugar de Don Quijote, cuya alusión a él en estas palabras es muy clara, para ir de Quintanar a Valencia, y recurre al mismo truco que emplea en el Quijote, para confundirnos en la distancia y que no acertemos con el pueblo, que es declarar el tiempo empleado en el camino sin decir si en este tiempo caminaron poco o mucho. Pero los datos que nos da el Persiles son tan claros que bastarían por sí solos para encontrar la tan buscada aldea, por lo que me extraña sobremanera que no se hayan utilizado hasta ahora, que nosotros sepamos, por los cervantistas que se ocuparon de esta localizacón. Consideremos los siguientes datos: Dice el Persiles en el capítulo 11 del libro tercero: «... pero la devoción de Auristela, que había prometido de ir a pie hasta Roma desde la parte do llegase en tierra firme (Lisboa), llevó tras sí las demás devociones, y todos de un parecer, así varones como hembras, votaron el viaje a pie ... » y en el mismo capítulo: «Desta manera, acomodándose a sufrir el trabajo de hasta dos o tres leguas de camino cada díci ... », y luego «... y, habiendo andado tres días y en ellos cinco leguas ... ». Yo he leído, repetidas veces, en textos de 1575, las expresiones, que también usa Cervantes, leguas grandes y pequeñas leguas. Si los peregrinos se refieren a las más largas, de unos 6 kilómetros de longitud, lo que se proponen andar es de 12 a 18 kilómetros diarios, lo que no es poco para las mujeres que van en la caravana, no acostumbradas a caminar a pie por ser gente principal. Vemos, así, en uno de estos datos, que en tres días han andado cinco leguas, o sea 10 kilómetros de media por jornada. Cuando van de Quintanar al pueblo de nuestros héroes, llegan a éste antes del mediodía, como podrá apreciar quien lea con atención, asisten a varios acontecimientos y a la invitación del escribano, y no continúan la marcha después, quedándose «allí aquella noche por ser algo tarde». Es evidente y no necesita demostración, que caminaron en ese día, o mejor dicho, en ese medio día, menos de 10 kilómetros. A menos de esta distancia de Quintanar están El Toboso, que no necesita comentarios para ser eliminado, pues Don Quijote y Sancho van a él desde su pueblo, Miguel Esteban, que dista 12 kilómetros del río, no pasa ni pasaba el camino de Quintanar por su plaza, no tiene un alto desde el que se descubra el pueblo al subir una cuesta, y nosotros hemos reconocido el terreno palmo a palmo. Le faltan las condiciones tercera, quinta, sexta, séptima y decimocuarta. Queda, por tanto, por reunir todas las condiciones requeridas, para ser el pueblo de Don Quijote, Puebla de Almoradiel. 12. Que yendo del lugar «a la hora de la mañana hacia Puerto Lápice o hacia Campo de Criptana, por los caminos lógicos, les diera el sol de soslayo. El camino que iba, y que va, de La Puebla de Almoradiel al Villar del Pozo, camino por el que salen de su pueblo Don Quijote y Sancho, tiene una in- clinación media, medida por mí sobre el terreno, de 30' con la dirección del Norte Magnético, por lo que los tenla que dar el sol de soslayo «a la hora de la mañana». Una duda con la que yo tropezaba siempre era que en su segunda salida «acertó Don Quijote a tomar la misma derrota y camino que él había tomado en su primer viaje». Si Cervantes se ajusta a la verdad del terreno como estamos seguros que lo hace ¿cómo saliendo por el mismo camino va la primera vez a Puerto Lápice, por Quero, sin pasar por Campo de (verdoso) Puebla de Almoradiel, parte un cami- no que va a Quero y junto a él otro que va directo a Campo de Criptana? El citado libro de don Fernando Rodríguez «La Puebla de Almoradiel. Relación de datos para su historia», dice en su página 22, reí¡- riéndose a una carta dirigida al Concejo por Felipe 11 en 1579, disponiendo se planten árboles en parte de su término: «Al hacer amojonamiento para la re- población forestal, diríamos hoy, de todo el sitio de Palomares para plantación de monte de «mata parda» se cita el sitio de encrucijada de caminos que van desde esta Villa a Campo de Criptana y a Quero, que es junto al pozo que dicen de Villar del Moro. En esta encrucijada había una cruz. Hoy ya no existe, como tampoco el nombre de Villar del Moro». No tenemos más remedio que hacer referencia repetidas veces a las relacones de los pueblos de Felipe II. En ellas se dice en 1575 que «... habrá trescientos años poco más o menos que se fundó (Puebla de Almoradiel)». Antes estaba más al sur y se llamaba solamente Almoradiel. Desde éste partían los caminos a Quero y a Campo de Criptana, que se unieron en uno solo hasta el nuevo emplazamiento. Así, Don Quijote sale las dos veces por el mismo camino, el que va del nuevo al viejo Almoradiel, que se bifurca aquí, en Villar del Moro. 13. Que hubiera alguna razón lógica para que se encontrara un rebaño de ovejas de Quintanar en las proximidades de Quero. Don Quijote regresa de su primera salida por la Vereda o Cañada Real, que pasa junto a su aldea y, en las proximidades de Quero, muy cerca del camino por donde va, tiene la aventura de Andresillo y «Juan Haldudo el rico, el vecino de Quintanar». Este dice a Don Quijote, refiriéndose al primero, «es un mi criado, que me sirve de guardar una manada de ovejas que tengo en estos contornos ... ». Siempre me extrañó que a tanta distancia de Quintanar -veintitantos kilómetros- y fuera de su término, estén pastando rebaños de este pueblo. Me empeño en averiguar por qué. Voy a Quintanar a buscar a los pastores, para ver qué me dicen en las fuentes más directas. Es dificil encontrarlos en el pueblo y recurrimos a la Hermandad de Labradores, en la que soy amablemente recibido y hasta me acompañan a la casa del pastor más anciano. Se llama éste, Benito Romero Ruiz y tiene 74 años. -De siempre -me dice- hemos ido los pastores de este, pueblo con los rebaños de ovejas a Despeñaperros y hasta Vilches en la primavera y volvía- mos en el otoño. íbamos por la Cañada Real. El día que salíamos de aquí, hacíamos noche en Quero. Todos los pastores le dirán a usted lo mismo. Yo soy el más viejo que queda. Efectivamente todos dicen lo mismo. En las Prelaciones de los pueblos ordenadas por Felipe II» dice el Concejo de Quintanar: «... esta villa es muy estrecha de término y no tiene dónde labrar ni dónde traer ganados... Tiene aprovecha miento e comunidad en todos los términos de la Orden de Santiago para pastar e rozar y arar los otros aprovechamientos como pueblo de la dicha orden». Con esto queda, creo, completamente aclarada la cuestión. 14. Que el camino por el que viene el paje que envían los duques pase, lógicamente por el río en las afueras del pueblo. Dice El Quijote que el paje « ... partió de muy buena gana (hacia el lugar de Sancho) y antes de entrar en él, vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres, a quien preguntó si le sabrían decir si en aquel lugar vivía «cuna mujer llamada Teresa Panza ... ». La hija de Sancho, que es una de las que están lavando dice: «Esa Teresa Panza es mi madre, y ese tal Sancho, mi señor Padre ... ». Después de esto le acompaña, con una breve charla, hasta la casa de sus padres. No tiene duda que están a la vista del pueblo, y así debe ser. El paje viene por la Vereda Real de Soria a Andalucía, que es el camino que siguen Don Quijote y Sancho para ir a Zaragoza, y en las proximidades del molino del Pintado encuentra a Sanchica. Llegar lógicamente por el norte a Campo de Criptana. Llegando a Campo de Criptana por el sur, por el Este o por el Oeste, los molinos no se descubren, pues por estar situados sobre la mesa que los indígenas llaman exageradamente la sierra, se ven desde muy lejos, y no pueden ser atacados a galope por la fuerte cuesta que hay que subir hasta ellos, cuando se está cerca. Viniendo por el norte, sí se descubren y pueden ser atacados a galope, como puede comprobarse visitando el lugar del emplazamiento. Hay todavía, y existía entonces, un camino directo desde Puebla de Almoradiel a Campo de Criptana, el seguido por Don Quijote y Sancho, que tiene exactamente la dirección Norte-Sur. 16. Que su «derrota y camino» en sus dos primeras salidas, pudiera ser por el Campo de Montiel. Mancha significa «terreno distinto al colindantes, (en su tercera acepción). Parte de ella fue llamada, con posterioridad, Campo de Montiel, refiriéndose este nombre más a una región geográfica que a una división política, que puede agrandarse o reducirse. A pesar de esto, hoy se llama solamente así, a una pequeña parte en la que está enclavado el pueblo llamado Montiel. Pero las Autoridades de Quintanar de la Orden dicen a Fehpe TI, en las citadas «relaciones», que « ... antes este pueblo lindaba con el Campo de Montiel ... ». Como la Puebla de Almoradiel está situado en el mismo paralelo que Quintanar, y su tér- mino avanza hacia el sur algunos kilómetros más que el de éste: no hay duda de que también lindaba con el Campo de Montiel. El puebio,de Don Quijote, ha de estar en el borde de la gran llanura, para que no todas las «derrotas y caminos» que de él parten, sean por el Campo de Montiel. Al noroeste, norte y nordeste de la Puebla de Almoradiel, a poca distancia, empiezan las actitudes de 800, 900 y 1.000 metros, prueba de que está en el borde de la llanura y en la Alta Mancha. Véase el tercer párrafo de la página 66: «una duda con la que yo tropezaba siempre... que es junto al pozo que dicen de Villar de] Moro». En el plano C hemos señalado la situación aproximada de dicho pozo con los caminos seguidos en aquel tiempo por Don Quijote, actualmente desaparecidos. 17. Tener grandes encinas (Angel Sepúlveda). En una carta que dirige la duquesa a la mujer de Sancho Cap. L-, le dice: Dícenme que en ese lugar hay bellotas gordas; envíeme hasta dos docenas, que las estimaré en mucho por ser de su mano ... » En las Prelaciones de los pueblos de Felipe II», repetidas en varias ocasiones, se lee en su capítulo XVII: «esta Villa está poblada en tierra llana dentro de un monte de todas partes cercado que es de muy grandes encinares. Recordemos que Puebla se halla a 6 kilómetros de Quintanar, llamado antes Quintanar de la Encina por sus grandes encinares. 18. Tener una fuente o pozo que se seque en el verano (Angel Sepúlveda). En la carta de Teresa Panza a Sancho, en la que le cuenta las noticias de su pueblo -Cap. LII-, se lee: «... la fuente de la plaza se secó». En las Prelaciones ...», al hablar de las aguas de Puebla, en su capítulo XXIII, se dice:
19. Tener rollo o picota. En la misma carta anterior y también como noticia, le dice Teresa a su marido: «... un rayo cayó en la picota». Actualmente no hay rollo o picota en Puebla de Almoradiel, pero existe la calle del Rollo, llamada así poque en ella estuvo el rollo que los ancianos del lugar han conocido, ya caído, con sus piedras amontonadas. En las esquinas de algunas casas, de no muy reciente construcción, pueden verse grandes piedras cilíndricas, colocadas para defensa de las rozaduras de carros y camiones, que pertenecieron al rollo. 20. Tener prado concejil. (Angel Sepúlveda.) En el capítulo X de la segunda parte, dice Don Quijote a Sancho: «... te mando las crías que este año me dieron las tres yeguas mías que tú sabes que quedan para parir en el prado concejil de nuestro pueblo». Nuevamente recurrimos a la «relacón ... » y en ella se dice -Cap. XXIV-- « ... con una dehesa que este concejo tiene en el río de Xiguela, junto a la ermita de la Magdalena». «asimismo hay una dehesa que le deci- mos La Ensancha... lo cual todo esto es del concejo de esta villa». 21. Tener pesca el río y no estar acotado. (Angel Sepúlveda.) Cuando Sancho -Cap. XII, 2ª parte habla con el escudero del Caballero de los Espejos, paisano suyo aunque lo ignora, le dice: ¿Qué escudero hay tan pobre en el mundo a quien le falte un rocín, y un par de galgos, y una caña de pescar con que entretenerse en su aldea?: A mí no me falta nada de eso respondió Sancho.» En las «relaciones ... » cuando hablan sobre el río Gigüela, dicen: « ... en el río hay peces pequeños y los pescan los que quieren». Si el río estuviese acotado no podrían pescar en él Sancho y Tomé Cecial, labradores. La caña de pescar está justificada no sólo por los peces de este río, sino por los de las lagunas de Villacañas y Taray, a las que se llega, desde La Puebla de Almoradiel, en dos horas, montado en un borrico. 22. No tener caza mayor. (Angel Sepúlveda.) Cuando Don Quijote y Sancho -Cap. XXXIV- van con los duques de cacería, Sancho, tras huir de un jabalí, le dice a su señor: « ... a trueco de un gusto que parece que no lo había de ser, pues consiste en matar a un animal que no ha cometido delito alguno». En la «enciciopedia de la Caza», tomo 1, página 30, se dice sobre el jabalí: «Es muy perjudicial para la agricultura, en especial para las plantaciones de patatas y cereales, y una manada de jabalíes es capaz de destruir en una noche todo un campo de cultivo.» La única explicación para que Sancho considere perjudicial a la liebre y no al jabalí, es que en su pueblo éstos últimos no existían. En las Prelaciones ... » -Cap. XVI- se dice: «Las cazas que hay son liebres y algunas perdices. aunque muy pocas ... » 23. No tener ventas en su término. (Angel Se- púlveda.) En el capítulo 11. primera parte, se dice de Don Quijote, cuando está llegando a la venta: ' « ... luego que vio la venta se la representó que era un castillo con sus cuatro torres capiteles de luciente plata ... » Don Quijote, «amigo de la caza», debería conocer en sus salidas las ventas y no confundirlas con castillos, de lo que se deduce que no había ventas en las cercancías de su pueblo. En las Prelaciones ... » -Cap. LV-, en su referencia a Puebla de Almoradiel, se dice: « ... este pueblo es pasajero para desde Valencia a Toledo y de Madrid y ventas no las hay». 24. No estar muy lejos de Miguelturra. (Angel Sepúlveda.) Cuando Sancho es Gobernador -Cap. XLVII- se encuentra con un labrador de Miguelturra, diciéndole Sancho: «Decid, hermano, que lo que yo os se decir... es que sé muy bien a Miguelturra y que no está muy lejos de mi pueblo.» Puebla de Almoradiel se encuentra a poco más de 100 kilómetros de Miguelturra. 25. Tener escasa agua dulce. (Angel Sepúlveda.) El paje que envían los Duques se encuentra en el río a gran cantidad de mujeres lavando; si en el pueblo de Don Quijote hubiera abundancia de agua -antes se ha dicho que tenía un solo pozo y éste se secaba en verano-, las mujeres no se desplazarían al río a lavar. En las Prelaciones ... » -cap. XXIII-, se lee: «esta villa -Puebla de Almoradiel- es falta de aguas dulces, que no hay en ella más de un solo pozo ... » Hubo año en que este pueblo tuvo que comprar el agua en Quintanar, y ahora, en este año de 1983, según oigo decir en el Complejo Deportivo situado en la carretera de Los Hinojosos, los de la Puebla han ido a coger agua al Parque de Quintanar. 26. Estar situado a casi igual distancia de Madrid y de Toledo. (Angel Sepúlveda.) En el capítulo L, Teresa Panza le dice al cura de su pueblo: «Señor Cura, eche cata por ahí si hay alguien que vaya a Madrid o a Toledo para que me compre ... » Puebla de Almoradiel dista unos 95 kilómetros de Toledo y poco más de 100 kilómetros de Madrid. 27.' No haber sido mencionado --el nombre de la localidad- en toda la obra. Cervantes, en el último capítulo de la segunda parte, dice -hablando del pueblo de Don Quijote-- «este lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente por dejar que todas las villas y lugares de La Mancha contendiesen entre sí ... ». A lo largo de toda la obra no aparece mencionado el nombre de Puebla de Almoradiel. 28." Estar situado, yendo por los Caminos Reales o «carreteras» de entonces, entre Quintanar de la Orden y El Toboso. Don Quijote y Sancho, desde La Puebla de Almoradiel, y los peregrinos de El Persiles desde Quintanar, no pueden ir directamente a El Toboso porque no hay «carretera» directa, por lo que los primeros fueron, desde su pueblo, por el camino de Villar del Moro, a encontrar el Camino Real, y los segundos, tuvieron que ir desde Quintanar a La Puebla de Almoradiel, y desde aquí, seguir la misma ruta que, hasta El Toboso, siguieron los protagonistas de este estudio. 29. Que desde él pudiera el Bachiller Sansón Carrasco encontrar armas adecuadas con facilidad. El bachiller que hubo en el pueblo, parece que debió inspirar a Cervantes el personaje de Sansón Carrasco. De este bachiller, dice la «relación» enviada a Felipe II, que «es fraile de Uclés». Uclés fue residencia maestra de la Orden de Caballería de Santiago. Los Caballeros que residían en él, eran mitad monjes y mitad guerreros, según me dice un religioso que es actualmente profesor en el Monasterio. El edificio que hay ahora es del siglo xvi. En 1936 quemaron los archivos, por lo que no pude llevar a cabo mi intento y se frustró mi esperanza de encontrar el nombre de Sansón Carrasco en algún documento de su época. No sería nada extraño que en este monasterio se guardaran armas pertenecientes a los Caballeros de Santiago y que, conociéndolas Sansón Carrasco, se le ocurriera usarlas para su estratagema con Don Quijote. 30.a Que Sansón Carrasco, siendo bachiller y cura, no titular de su pueblo, se dedique a algo o esté destinado en algún lugar próximo, que le permita pasar mucho tiempo en su asa. Siendo fraile de Uclés y distando este lugar del suyo unos 50 kilómetros, comunicados por el Camino Real de Soria, que era uno de los caminos mejores de su tiempo, es lógico pasara mucho tiempo en su casa, pues ésta se halla a una jornada de su convento, montando una caballería cualquiera. 31. Que haya un motivo para ser llamado por Sancho, unas veces pueblo y otras aldea. La Puebla de Almoradiel fue aldea de corral de Almaguer, y creo recordar que también fue, en algún tiempo, -siento no poder citar con seguridad y precisión- una de las cuatro aldeas que tuvo Quintanar de la Orden. En el siglo xvi se creó su Ayuntamiento y dejó de ser aldea. Desde su transformación en Municipio fue llamado, por algunos de sus habitantes, pueblo, mientras siguieron llamándole aldea los demás. Sancho le llama unas veces pueblo y otras, aldea. 32. Tener camino abierto a Andalucía. (Astrana Marín.) El gran cervantista Astrana Marín cree que el pueblo de Don Quijote ha de tener esta condicón y yo estoy de acuerdo con él. Don Alvaro Tarfe pasa una noche con Don Quijote y Sancho en una venta situada, casi seguro, en la orilla del Camino Real de Soria, en el término de Pozorrubio, y dice a Don Quijote: «-Yo, señor, voy a Granada, que es mi patria.» Ya por la Vereda de los Tartesos, Tartesios o Camino de Andalucía, que atraviesa el término de La Puebla de Almoradiel pasando a 1 kilómetro del centro urbano. 33. Que «forzosamente» hubiera que pasar, en el siglo xvi, por su plaza para ir de Quintanar de la Orden a Valencia. Es aquí aplicable el razonamiento de la condición 28.a que queda expuesto, por lo que no lo repetimos. Los caminos de Quintanar a La Puebla y Villacañas y de Villanueva de Alcardete a Villar del Moro, para encontrar el Camino Real de Toledo a Valencia y Murcia pasan por la plaza de La Puebla de Almoradiel. 34. Que esté situado a menos de 10 kilómetros de Quintanar de la Orden. Los peregrinos de El Persiles tardan en llegar a él, desde Quintanar.
media jornada, van descalzos y con el propósito de andar de 8
a 12 kilómetros diarios. Está claro que en esta media
jornada han andado menos de 10 kilómetros. De Quintanar a La
Puebla hay 6 kilómetros. |